Muchas mujeres recurren a la cirugía plástica con la finalidad de reducir el tamaño de sus mamas. La motivación para la cirugía de reducción de pecho a veces es funcional, ya que un tamaño desproporcionado acarrea problemas de salud como el conocido dolor de espalda. Pero también hay muchas mujeres que acuden a consulta por una motivación estética, la gravedad “hace de las suyas” y un gran tamaño suele estar acompañado de una ptosis (caída). Este hecho suele afectar a la autoestima y bienestar de las pacientes.

Reducción de pecho: qué es y para qué sirve

La reducción de pecho o mamoplastia de reducción; es según la ISAPS la tercera cirugía mamaria más demandada tras el aumento de pecho y la mastopexia (elevación de mamas). ¿Cuál es la finalidad principal de la reducción de pecho? Dotar a la paciente de un pecho más armónico y proporcionado con respecto al tamaño de su cuerpo.

A grandes rasgos, en la reducción de pecho se realizan una serie de incisiones en forma de ancla o ‘t invertida’ alrededor de la areola. Desde estas incisiones se disecciona y extrae el exceso de piel, tejido graso y mamario. De esta manera, conseguimos disminuir el tamaño y volumen de la mama, recolocando el complejo areola-pezón en una posición más armónica.

Saber si soy candidata a una reducción de pecho

Las razones que pueden llevar a una paciente a plantearse la reducción mamaria son muy variadas. Y no todas tienen por qué cumplirlos todos. Habitualmente, las candidatas a reducción de pecho padecen:

  • Dolor crónico en el tronco superior (hombros, cuello y espalda)
  • Entumecimientos u hormigueos en extremidades superiores por mantener malas mala posturas
  • Aparición de erupciones en las mamas de forma periódica
  • Problemas o deficiencias respiratorias
  • Presencia de quistes mamarios e infecciones recurrentes de los mismos
  • Ptosis mamaria, asimetría y/o presencia de estrías

La reducción de pecho: ¿Sólo por factores físicos o de salud?

Como evidente rasgo de feminidad y muy presentes en la sexualidad humana, el tamaño desproporcionado de las mamas puede inocular una carga emocional negativa para algunas mujeres. En especial las más jóvenes, que están en plena etapa de desarrollo. Existen numerosas motivaciones psicológicas para someterse a una cirugía de reducción mamaria, como:

  • Vergüenza por acaparar la atención indeseada de otras personas
  • Restringir su participación en determinadas actividades, como deportes al aire libre
  • Diversos traumas procedentes de la vida sexual

Cuándo realizarme una reducción de mamas

Es recomendable que antes de acometer la reducción mamaria, la paciente aguarde a haber finalizado su desarrollo hormonal por completo. No obstante, hay mujeres que desarrollan problemas físicos o psicológicos graves antes incluso de terminar su desarrollo, que necesiten adelantar la reducción de mamas.

Existen otra razones que pueden requerir posponer la reducción mamaria, como por ejemplo:

  • Maternidad: Las técnicas de reducción mamaria y de minimización de cicatrices han avanzado muchísimo. Sin embargo, debes ser consciente que cuanto mayor sea el tejido a eliminar (sea graso, muscular o mamario) más probable es que la capacidad de lactar se vea algo afectada o, en el peor escenario, se pierda.
  • Adelgazamiento: Una paciente en pleno proceso de pérdida de peso debería esperar a estabilizar su peso corporal antes de acometer la reducción mamaria. Generalmente las pérdidas abruptas de peso provocan cambios en el tamaño o forma de los senos.

Recuperación tras reducción de pecho

Seguir al pie de la letra los consejos de tu cirujano/a es siempre muy importante en el proceso de recuperación tras cualquier cirugía. Después de la reducción mamaria tendrás tres fases de recuperación.

Los primeros días y semanas tendrás que utilizar un sujetador especial de sujección, además de apósitos estériles para favorecer la cicatrización. Es perfectamente habitual tras la reducción de mamas la aparición de inflamaciones y hematomas. Entre los 7 y 14 días después de la operación se te retirarán los puntos.

Tras el primer mes y los siguientes, puedes notar ciertos cambios. Por ejemplo, un drástico aumento de la sensibilidad (especialmente durante el ciclo menstrual). Por el contrario, algunas pacientes experimentan una pérdida de sensibilidad en senos, zona areolar y pezones. Estas pérdidas o ganancias de sensibilidad tienden a estabilizarse con el tiempo y a desaparecer, aunque deberás consultar con tu cirujano/a en caso de que no sea así.

A partir de los tres meses de la cirugía de reducción de pecho se puede decir que podrás hacer vida completamente normal. Aun así, es conveniente que sigas teniendo cuidado a la hora de realizar determinadas actividades que conlleven grandes esfuerzos o movimientos bruscos. Los resultados definitivos de la reducción de mamas suelen apreciarse medio año después de la operación.

Cicatrices de la reducción mamaria

Como en todas las intervenciones de cirugía plástica, estética y reparadora, el cirujano/a plástico procurará que la cicatriz resultante sea la más pequeña posible. El aspecto y tamaño de la misma estará directamente relacionado con la cantidad de tejidos a remover. Los cuidados de las cicatrices tras la reducción mamaria no distan mucho de los del aumento o la mastopexia.

Además de seguir los consejos de tu cirujano plástico y aplicar los productos que te recomiende, es una gran idea dejar de fumar, en caso de que fueras fumadora. El tabaco perjudica la circulación y aumenta las posibilidades de sufrir hipertrofia en las cicatrices o queloides.

Las cicatrices de la reducción de mamas presentarán un tono rojizo los primeros meses que se irá tornando a blanco conforme el proceso de cicatrización vaya avanzando favorablemente.

Reducción de pecho en Alicante

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