La flacidez cutánea es un problema estético principalmente asociado a la edad o a drásticas pérdidas de peso que preocupa a muchas personas. Puede aparecer en muchas zonas del cuerpo, pero se hace muy evidente en algunas áreas concretas, como los brazos. Hay muchos tratamientos para corregir la flacidez de los brazos y se podrá optar por uno, otro o una combinación de varios de ellos, dependiendo de la gravedad del caso a tratar. ¿Quieres saber cómo funcionan? Sigue leyendo.

 ¿Por qué aparece la flacidez en los brazos?

Como ya hemos mencionado, el proceso de envejecimiento de la piel es una de las principales causas de la aparición de la flacidez. La pérdida de densidad cutánea y la menor producción de colágeno y ácido hialurónico, hace que la piel sea más fina y menos flexible, perdiendo tensión y apareciendo laxitud que se acrecienta con el tiempo. Las grandes pérdidas de peso, en las que el volumen de grasa desciende mucho más rápido que la capacidad que tiene la piel para adaptarse a su nuevo contorno, también son causa de la flacidez en los brazos (y otras zonas del cuerpo).

Otros factores son relevantes, como el nivel de exposición solar (la piel se deteriora más rápido si la exponemos mucho al sol sin protección), el sedentarismo, cuestiones genéticas, etc. Sea cual sea el motivo de su aparición, la flacidez de los brazos se manifiesta tarde o temprano, pero afortunadamente hay tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos para solucionar este problema.

¿Cómo solucionar la flacidez braquial?

No todos los pacientes presentan la misma gravedad en la laxitud cutánea en la zona de los brazos. Nos podemos encontrar desde pacientes jóvenes, sanos, con una piel de buena calidad, que quieren reducir un poco el contorno de sus brazos, a personas más envejecidas, con gran distensión en la piel, que presentan el problema conocido como “alas de murciélago”, condición que incluso les puede afectar de manera funcional. Dependiendo del caso, tendremos que optar por un método más o menos invasivo.

Liposucción de brazos

En casos en los que la calidad de la piel sea buena, preveyéndose una correcta readaptación del tejido, y sea simplemente grasa acumulada la que produzca el efecto antiestético en los brazos, se puede optar por una liposucción de brazos. Al retirar el excedente de grasa (principalmente en la cara interna de los brazos) se consigue reducir el contorno y si el estado de salud del paciente y de su piel es el idóneo, los brazos reducirán su contorno y quedarán con una apariencia más suave, tensa y proporcionada. Los candidatos a esta cirugía son personas en normopeso, sanas y que tienen grasa acumulada en los brazos.

Lifting de brazos

Sin embargo, en algunos casos la extracción de grasa hará que aparezca cierta laxitud cutánea al no poder la piel adaptarse al nuevo contorno. O simplemente nos encontramos con personas que ya han perdido la grasa de esta zona con dieta y ejercicio pero tienen un sobrante de piel. Para estos pacientes, lo más recomendable es la cirugía de lifting de brazos, que en muchos casos se combina con una liposucción. En este proceso, además de extraer la grasa acumulada en la zona lipodistrófica, el cirujano retira el sobrante cutáneo, tensando la piel y consiguiendo que esta quede firme y ajustada a su nueva posición. Quedará una cicatriz en la axila, prácticamente invisible a ojos de los vecinos. Como toda cirugía conlleva riesgos, pero nunca suelen ser graves. 

Braquioplastia

En los casos más visibles, en los que el excedente de tejido es mayor que en los candidatos a los dos procedimientos anteriores, tendremos que optar por una braquioplastia. La braquioplastia funciona de manera parecida al lifting de brazos, lo que ocurre es que tras esta cirugía la cicatriz será mayor: desde el codo a la axila por la cara interna de las extremidades superiores. Los resultados que se consiguen con este procedimiento son muy notorios, pudiendo devolver un aspecto muy joven, terso y saludable a unos brazos completamente laxos. Aunque la cicatriz resultante es grande, los efectos de la braquioplastia son siempre muy satisfactorios, y los cuidados pertinentes en el post-operatorio permitirán ocultar la cicatriz lo suficiente al paciente como para vestir en pocos meses ropa corta.

Lo mejor para reducir la flacidez en los brazos: la prevención

Pese a que cuando ya existe el problema disponemos de vías para solucionarlo con los diversos tratamientos para corregir la flacidez de los brazos, lo mejor es apostar por la prevención. Tener una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico, llevar unos hábitos de vida saludables y tener mucho cuidado con el sol son las claves para retrasar al máximo posible el envejecimiento, la acumulación de grasa, el deterioro de la piel y, en definitiva, encontrarnos mejor con nosotros/as mismos/as.

Tratamientos para corregir la flacidez de los brazos en Alicante

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