Sin lugar a dudas, cuando una paciente decide someterse una cirugía mamaria de aumento de pecho con prótesis, son numerosas las preguntas que le vienen a la cabeza. Hay que tomar muchas y muy importantes decisiones para tener unas expectativas realistas del procedimiento. Pero de todas ellas, quizá la elección del implante adecuado sea una de las más cruciales. Existe una gran variedad en el mercado (en cuanto a medidas, materiales, proyecciones, cohesividad del material de relleno, etc). Hoy queremos hablaros de las ventajas de las prótesis redondas y en qué casos es acertado implantarlas.

Prótesis redondas o anatómicas ¿cuál me conviene más?

Existe un ‘viejo’ debate que se remonta a los años 90 sobre la preferencia de los cirujanos plásticos entre las dos formas de implante mamario (redondas y anatómicas). Lo cierto es que no hay un acuerdo unánime entre los integrantes del sector. En un estudio científico de 2017 en el que se entrevistó a 1800 cirujanos plásticos de demostrable y contrastada experiencia se llegó a la siguiente conclusión: si el implante es menor de 340 cc, ni siquiera los propios cirujanos plásticos perciben diferencias visuales apreciables entre pacientes con prótesis anatómicas o redondas.

Además, en un estudio reciente de la publicación científica estadounidense Plastic and Reconstructive Surgery, se vio reflejado que las prótesis redondas siguen siendo las más utilizadas por goleada, con tan solo un 0,8% de cirujanos plásticos colocándolas en todas sus pacientes y apenas se roza el 3% de cirujanos que las coloca en al menos la mitad de sus pacientes. Esto es así por que la posibilidad de efectos antiestéticos adversos por rotación de la prótesis es una de las mayores preocupaciones de los cirujanos entrevistados.

Ventajas de las prótesis redondas

Entre las ventajas bien conocidas de las prótesis redondas, encontramos su mayor relleno en el polo superior de la mama (una de las zonas que más de ‘deshincha’ con el paso de los años). También suelen tener una menor adherencia a los tejidos y una de sus mayores ventajas radica en que, de rotarse, el efecto estético de la prótesis no se ve alterado en absoluto, eliminando en gran medida las posibilidades de necesitar una nueva cirugía, siendo esto un aspecto clave.

Es evidente, que dependerá del juicio del cirujano plástico y de las expectativas de la paciente la inserción de un tipo de prótesis mamaria u otra. Pero sí es cierto que en aquellos casos en los que el resultado final de la cirugía apenas va a variar visualmente, es más recomendable la inserción de prótesis redondas ¿Por qué? Simple y llanamente porque, a nivel deontológico, la evitación de posibles complicaciones futuras es prioritaria y las prótesis redondas son menos propensas a producir complicaciones.

¿En qué casos se insertan prótesis redondas?

Por norma general, casi todos los casos se pueden beneficiar de las ventajas de una y otra prótesis. Sin embargo, en algunos casos será a priori más acertada la inserción de prótesis mamarias redondas, como por ejemplo:

  • Mamas sin asimetría o deformidades, bien desarrolladas, pero con poco volumen.
  • Si el tamaño de la prótesis no va a ser muy grande (recordemos el estudio que decía ser inapreciables las diferencias para prótesis pequeñas).
  • En recambios de prótesis, ya que la laxitud en la piel de estas pacientes es por norma general, mayor y hay más riesgo de rotación.
  • Si el polo inferior (distancia desde el pezón al surco submamario) es largo, la inserción de prótesis redonda equilibra la falta de volumen en el polo superior.
  • En mastopexia con prótesis, porque ya suelen ser mamas con una piel que se estira con facilidad y a veces incluso presenta estrías. Es decir, tienen alto riesgo de rotación.

¿Cuándo es mejor utilizar otro tipo de prótesis?

En el otro extremo, existen dos casos en los que, por norma general, va a ser mejor la inserción de una prótesis anatómica:

  • Pacientes con las glándulas mamarias muy poco desarrolladas o de muy pequeño tamaño. Si existe poca proyección o tuberosidad, el mayor relleno en el polo inferior que aportan las prótesis anatómicas es muy constructivo.
  • Pacientes con la piel poco laxa. En estos casos, la prótesis tardará mucho en quedar en su posición final, pudiendo tener un aspecto más “artificial” o “de bola” si colocamos una prótesis redonda. De igual manera, al quedar la prótesis menos “libre”, las posibilidades de rotación disminuyen.

Aumento mamario con prótesis redondas en Alicante

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